Publicado el 17 de diciembre de 2016 en El Diario Montañés.

La mayor parte de los santanderinos conoce y sabe dónde está la Remonta, pero son muy pocos los que han tenido la oportunidad de pasearla y de esa manera valorar os beneficios que supone para la ciudad un espacio verde de esas características. Es la Remonta una extensa zona verde de 295.162 m2, que en 1797 era residencia del armador y primer conde de Campogiro, adquirida en el S. XX por el Ministerio de la Guerra, actual Defensa, y que con el traslado de la yeguada a Ibio, ha quedado libre de uso.

En el área del entorno de La Remonta viven 60.000 personas y se continúa construyendo en zonas como 1 de Mayo y en el entorno de Peña Castillo. En su proximidad, a menos de 12 minutos andando, se encuentran Castilla Hermida y Cuatro Caminos, zonas fuertemente densificadas y que carecen de los mínimos y necesarios espacios libres.

Nos anuncian un macro proyecto urbanístico consistente en edificar 1.300 viviendas y ademas construir 41.500 m2 para actividades lucrativas. Esta edificación masiva convertirá a la Remonta en otro barrio más de la ciudad, de hecho la edificabilidad propuesta es la misma que en Cazoña, o el Alisal. Cada habitante de esa zona dispondrá de 1,59 m2 de espacios libres generales, menos de una tercera parte del máximo exigido por ley.

La Ley del Suelo, obliga a dotar, como máximo, con 5 m2 por habitante para crear un sistema general de espacios libres de uso público. Su distribución, además de accesible, debe hacerse homogéneamente por toda la ciudad y la centralidad debe ser una de las características fundamentales; no vale con situar estos espacios libres en la periferia como se planteaba en la zona litoral norte.

En un escenario similar en el año 2011, la finca de la yeguada de Lore-Toki en San Sebastián de 400.000 m2, que también se trasladó a Ibio, fue adquirida por el Ayuntamiento por 6.2000.000 €, a pagar en 10 años, para un destino de espacios libres y dotaciones.

Santander debiera usar, similares criterios. Por encima de todo debiera prevalecer el sentido de calidad y de ciudad para el futuro, para ello, haría falta que se reconsidere el convenio existente entre el Ministerio de Defensa, el Gobierno Regional y el Ayuntamiento, firmado en el año 2007, anterior al Plan General de 2012 hoy anulado. Sus plantemientos correspondían a otros momentos económicos de expansión inmobiliaria y a otras situaciones políticas que hoy no están vigentes. No sería adecuado, empezar a redactar otro nuevo plan general, con la carga de un compromiso anterior tan inapropiado

Se debe tener en cuenta que el Convenio de Aarhus ratificado por España en el año 2.004 que obliga a los dirigentes políticos a promover la participación ciudadana en la toma de decisiones de carácter público en materia de medio ambiente, desde el principio de los procesos; no cuando ya están tomadas las decisiones y firmados los acuerdos como se ha hecho en este caso.

La necesidad de redactar un nuevo plan tras la sentencia del Tribunal Supremo, supone una última oportunidad para abordar este asunto tan importante para el futuro de la ciudad y sus habitantes. El rendimiento urbanístico que le pudiera corresponder a la finca, se puede trasladar a otros espacios más adecuados, mediante la transferencia de aprovechamiento, en la misma forma como se había planteado adquirir los 2.922.526 m2 del parque Litoral del Norte, transfiriendo la edificabilidad, más de 8.000 viviendas, a otras zonas apropiadas para el desarrollo de la ciudad.

Estos son momentos únicos y oportunidades en el devenir histórico de las ciudades, como en su día lo fueron la adquisición del Palacio de la Magdalena o la finca de las Pérez en Mataleñas. La ciudad y los ciudadanos ganaron con esos nuevos espacios verdes, creándose ciudad para el futuro.

Grupo Alceda y otras asociaciones ciudadanas, desde tribunas en este medio y debates en el Ateneo, lleva tiempo reivindicando el uso de La Remonta en su totalidad a parque público. A las reflexiones anteriormente expuestas se une el componente social de una zona verde de esa categoría, la necesaria mejora en la calidad del tejido urbano y que ese parque ayudaría a la reestructuración y el reequilibrio, en el descompensado espacio urbano de Santander.