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Burgos, Dordoña y Cantabria. Prehistoria: lecciones por aprender

El Pendo es una de las 10 cuevas declaradas Patrimonio de la Humanidad en Cantabria y se encuentra dentro de un Entorno Natural Protegido (ANEI), a solo 10 kilómetros de Santander. Para llegar es necesario recorrer un último kilómetro de carretera estrecha y sin asfaltar, por donde no pueden circular autobuses y cuando dos coches se cruzan, alguno debe recular. Al llegar, nos saluda una caseta de obra forrada de madera en donde se compran los tickets para visitar esta extraordinaria gruta. Aunque desde el consistorio Camargués hacen esfuerzos para dinamizar este lugar, el Pendo es otro ejemplo de la falta de inversión en el turismo prehistórico comparado con regiones como Burgos o Dordoña.

En junio del año 2009 la Junta de Castilla y León aprobó el Decreto 39/2009 creando el “Sistema Atapuerca (SA), Cultura de la Evolución” y el Museo de la Evolución Humana. Este Decreto Ley sirvió como hoja de ruta para revitalizar la economía a través de la inversión en dos elementos patrimoniales, museo y yacimientos, que han transformado la ciudad de Burgos y sus enclaves arqueopaleontológicos. Además, los contenidos de estas comarcas están resultando un punto de encuentro extremadamente participativo que se potencia gracias a la unión de agentes sociales, de manera especial el sector privado.  En el año 2017, todo el SA ya registraba 625.281 visitas y cada año este número aumenta.

No es ningún secreto que esta provincia estaba a la cola del turismo en Castilla-León antes de la creación del SA y a partir del año 2014, se ha consolidado como líder turístico en su comunidad autónoma, aglutinando un tercio del total de turistas extranjeros y consolidando también el número de visitantes y pernoctaciones por encima de la media regional.

Aunque la cultura no debe analizarse con criterios mercantilistas, la realidad muestra una brillante visión cultural y turística. Desde su origen con este Decreto Ley, el SA regula aspectos como una gestión gerencial con organigramas reconocibles, campañas promocionales, la coordinación entre entidades e instituciones, los objetivos científicos de los yacimientos, el acertado nombre de un Museo, de la Evolución Humana, que actúa como lanzadera hasta los yacimientos, los centros dependientes que realizan funciones vinculadas con talleres, exposiciones y conciertos, las noticias científicas de un equipo de investigación codirigido por Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, patrocinios y asimismo, regula la involucración de los agentes sociales. Se busca un modelo económico sostenible que ya actúa como un motor de desarrollo además de crear una prestigiosa seña de identidad a nivel nacional e internacional.

En Dordoña, antes de la creación del SA, ya se comenzó a invertir en sus recursos naturales y culturales para transformarlos en productos turísticos de primer orden. Nunca se trató de vender el Patrimonio, sino de protegerlo generando riqueza a su alrededor mediante un turismo de calidad. Con 25 cuevas Patrimonio de la Humanidad y otra “Capilla Sixtina” de la prehistoria (Grotte de Lascaux), este departamento francés se asemeja a la herencia paleolítica de Cantabria.

Más de 1 millón de visitas reciben los yacimientos, cuevas y principales museos de prehistoria, de los más de 3 millones de turistas que anualmente recibe Dordoña. El éxito de la apertura del Centro Internacional del Arte Parietal Lascaux IV (más de 500.000 visitas en 2017) con una inversión de 66 millones, sumado a los resultados de otro espectacular centro de interpretación, La  Caverne du Pont d’Arc (800.000 visitas en 2017) en este caso en la región de Ardèche, inaugurado en el año 2015 y con una inversión de 55 millones de euros, viene a corroborar la decidida apuesta en Francia por este turismo.

Dordoña es el primer destino mundial del arqueoturismo y este sector, representa el 22% de la economía local, frente al 11% en Cantabria. Sin salida al mar, la también llamada “tierra de los mil castillos”, ha sabido cohesionar y estimular las zonas rurales gracias a la puesta en valor de su riqueza histórica, prehistórica y gastronómica.

Desde hace años el Grupo Alceda llama ya la atención sobre la excepcional riqueza prehistórica de nuestra Comunidad, la joya de nuestra corona, y su dudosa gestión, comparable a las citadas Atapuerca y Dordoña. Durante unos meses diferentes escritos y debates en el Ateneo, despertaron la sensibilidad ciudadana y parecieron calar también en nuestros representantes institucionales con declaraciones de principios e intenciones, pero apenas se ha movido algo por estos lugares. El último “Plan estratégico de dinamización del arte rupestre” presentado en la UIMP por el anterior Consejero de Cultura de Cantabria, parece quedar en el olvido de nuevo por razones políticas. 

Cantabria, pese a tener una decena de cuevas Patrimonio Mundial lideradas por Altamira, nuestro buque insignia y un museo ejemplar en todos los aspectos, se encuentra por detrás de Burgos y Dordoña. Sumidos en eternos debates por la localización del Museo de Prehistoria y Arqueología (MUPAC), tampoco existe una estrategia global sobre todo el patrimonio, como lo demuestra la reciente valoración de cierre por medio año de algunas cuevas, según un informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIREF) que el Gobierno de Cantabria encargó el pasado verano.

La incapacidad que se está demostrando para resolver el futuro MUPAC contrasta con las inversiones realizadas en Burgos o en Francia para dinamizar la economía. Entristece caminar por Santander sin encontrar referencias sobre el “primer arte”, constatar la baja afluencia de visitantes al MUPAC, 30.000 personas por año, o comprobar su débil conexión con la inigualable red de cuevas paleolíticas. Ahora que se valora más que nunca la identidad de los territorios, se debe apostar y asumir que la marca de Cantabria se creó en cuevas hace miles de años y a día de hoy, ni se ha puesto en valor en su verdadera medida, ni se valora su repercusión social y económica.  Burgos y Dordoña son buenos ejemplos de los que aprender.

Claudio Planás, Aurelio G-Riancho, Domingo de la Lastra, Ramón Bohígas, Esperanza Botella, Eduardo Manzanares, Juantxu Bazán. Juan Carlos Zubieta, Javier Marcos. Orestes Cendrero, Javier Ceruti. Lino Mantecón, Mercedes Fernández, Miguel de la Fuente, Manolo Zúñiga, Clemente Lomba, Javier R Carvajal, María José G Acebo.

2018-06-06T07:26:34+00:00

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